Todos, familia y escuela, sabemos la importancia que tiene la educación en el desarrollo futuro de los niños y niñas, para que puedan llegar a la vida adulta siendo personas capaces de desenvolverse en el ámbito laboral, social y emocional. Esta educación abarca todos los ámbitos de la persona: conocimiento o formación académica, equilibrio emocional y socialización, debiendo iniciarse desde edades tempranas en el entorno familiar y, posteriormente, en el entorno escolar.

Uno de los aspectos transversales que resulta necesario desarrollar desde pequeños, y que va requerirse a lo largo de la vida es la responsabilidad. Actualmente el valor de la responsabilidad está un poco difuso, muchos eluden tener responsabilidades en sus actos o decisiones, y buscan a otra persona a quien echarle la culpa de lo malo que les ocurre. Esto también se observa en los niños y niñas en comentarios del tipo: “la profe me tiene manía y me ha suspendido”, “eso fue idea de mi compañero/a”, “no he hecho los deberes porque mis padres llegaron tarde a casa”, etc.

La responsabilidad resulta ser esencial para llegar a ser líderes. Los líderes saben que cada vez que toman una decisión o realizan una acción, las consecuencias (ya sean positivas o negativas) derivadas de ella, son su responsabilidad.

EL hecho de poner el foco en uno mismo, y no en responsabilizar a los demás, hace que el individuo se sienta a cargo de su vida y es consecuente con lo que hace y dice, por lo que la posibilidad de mejorar y evolucionar está a su alcance. Esto nos hace seguros, aumenta la auto-estima y la confianza en uno mismo. Éste es un punto de partida importante para el desarrollo integral como persona.

Pues ésta es una tarea muy importante que, como padres y madres, podéis inculcar en vuestros hijos e hijas desde pequeños, y no cuando empezamos a tener problemas con ellos porque no ayudan en casa ni cumplen con sus obligaciones personales: tareas del colegio, actividades extra-escolares, auto-cuidado, etc.

Para lograr que tus hijos e hijas comprendan y practiquen el sentido de responsabilidad se requiere paciencia, constancia, y confianza; debemos permitirle que participen en la toma de decisiones, darle la oportunidad de asumir el resultado de sus actos, comprender los fracasos, así como elogiar sus éxitos.

No cabe duda que debemos dejar claro a vuestros hijos e hijas, que cuentan con vuestro cariño y apoyo, pero también no se debe olvidar algo muy esencial y es que, debemos enseñarles con el ejemplo. Resulta más fácil que el niño o la niña aprenda este valor de sus padres, si éstos lo practican continuamente.

En épocas anteriores, en algunas familias, la distribución de responsabilidades y tareas del hogar estaban diferenciadas por sexo. Las mamás o las hijas tenían que desarrollar algunas actividades como limpiar, cocinar, planchar, etc. mientras que los papás e hijos eran ajenos a ellas.

Por fortuna, actualmente la sociedad está realizando cambios importantes en este sentido, fomentándose la coeducación. Entendiendo la coeducación como la educación sin distinciones de género. Que la distribución de responsabilidades y el cumplimiento de tareas se designen de forma igualitaria, por ejemplo: evitando conductas sexistas en el hogar, fomentar el lenguaje no sexista, eliminando el trato sexista en medios de comunicación y publicidad, etc.

Y, ¿cómo podemos fomentar la responsabilidad en nuestros hijos e hijas?, pues aquí os facilitamos algunas ideas:

En tareas domésticas

Para ello debes tener en cuenta la edad de tu hijo/a y que sea factible realizarlo todos los días. Algunas ideas de tareas que pueden hacer según la edad son:

  • De 2 a 3 años:
    • Recoger sus juguetes cuando haya terminado de jugar, en el lugar asignado para ello.
    • Poner los cuentos en un estante que esté a su alcance.
    • Colocar la ropa sucia en el cesto.
    • Regar plantas con una pequeña regadera.
    • Poner vasos y platos de plástico en la mesa a la hora de comer.
    • Buscar sus zapatos, pañales o toallas.
    • Tirar cosas a la basura.
  • De 4 a 5 años:
    • Organizar su cama y habitación con ayuda del adulto.
    • Poder elegir la ropa que va a ponerse.
    • Poner alimento a su mascota.
    • Ayudar en las compras del supermercado, con artículos ligeros, que no se puedan romper situados en estantes bajos.
    • Llevar los platos al fregadero.
    • Ayudar en la elaboración de recetas fáciles.
  • De 6 a 7 años:
    • Barrer con la escoba.
    • Preparar su mochila.
    • Levantarse por la mañana por sí solo/a, con ayuda de una alarma.
    • Retirar polvo de los muebles.
    • Doblar y guardar ropa a su lugar.
    • Recoger sus juguetes y materiales personales.
    • Prepararse desayunos o meriendas fáciles (sandwiches, bocadillos, etc.)
  • De 8 a 9 años:
    • Fregar el suelo.
    • Bañarse solo.
    • Sacar la basura.
    • Guardar su ropa.
    • Ayudar a lavar el coche.
    • Guardar los alimentos después de la compra.
    • Cambiar sus sábanas.
    • Poner, quitar y limpiar la mesa.
    • Encargarse de la limpieza de la mascota.
  • De 10 a 11 años:
    • Cuidar a sus hermanos pequeños.
    • Tender la ropa.
    • Aprender a poner la lavadora.
    • Hacer sus deberes sin que se le recuerden.
    • Limpiar su habitación.
    • Limpiar los baños.
    • Asear y ordenar la cocina.
  • A partir de 12 años:
    • Lavar el coche.
    • Hacer recados a las tiendas.
    • Pintar paredes.
    • Cocinar y servir la comida.
    • Lavar, tender y planchar ropa.
    • Hacer reparaciones simples del hogar.
    • Ayudar en el aseo y vestido de sus hermanos pequeños.

Ah!, una última sugerencia, recuerda siempre expresar a tu hijo/hija tu agradecimiento, elogia sus acciones y, cuando puedas, ofrece un pequeño premio como salir al cine, comerse un helado, jugar con la videoconsola, etc.

En tareas del colegio

Hoy en día hay cierta controversia y diferencia de opiniones sobre si los niños y las niñas deben hacer deberes diariamente, muchos padres/madres sostienen posturas muy diferentes y todas ellas respetables. Pero la verdad es que sean pocos, muchos o ninguna tarea escolar, lo que importa es que los niños y niñas se conciencien que son su responsabilidad. Es decir, se pretende que se hagan los deberes tanto si los padres se sientan con su hijo/a a ayudarles, como si no lo hacen.

Las tareas escolares son responsabilidad de los propios niños y niñas. Aunque parece obvio, no lo es. En muchas ocasiones el niño o niña no se sienta a hacer los deberes hasta que un progenitor no le ayuda. En ocasiones son los padres los que llevan la “agenda” de sus hijos (exámenes, trabajos, materiales, excursiones, etc.). En estos casos, la responsabilidad que debiera tener el hijo/a se diluye y pasa a ser obligación de los progenitores.

En el dinero

También resulta de gran valor aprender a administrarse el dinero, así como adquirir el hábito del ahorro. Una opción es que tu hija/o disponga de una hucha donde ir guardando su dinero para después poder disponer de él en aquello que desee. El esfuerzo y el tiempo transcurrido hasta conseguir su objetivo hará que, la niña o el niño, valore más aquello que tiene.

Con las mascotas

Otra forma de fomentar la responsabilidad es cuidar de una mascota: gato, perro, tortuga, peces, pájaro, etc. siempre que te asegures de que a tu hijo/a le gustan los animales y considerar la edad para asignarle las tareas de su cuidado: sacarlo a pasear o acompañarlos en su paseo, higiene de sus utensilios, higiene de la mascota, cuidado de la salud del animal, etc.

Para más información sobre este tema podéis recurrir a estas fuentes documentales: